viernes, 29 de junio de 2018

LA PIEL

En la obscenidad del《no》estrangulado anidan niños pescadores de sueños y de sus ojos se derrama una lágrima hecha de pan dulce.

En el ardor de estómago acolchado sobre pupilas lagarto maceradas con el cariño de cien bueyes pardos se alimentan las pequeñas bocas rotas de bocados y metralla.

En el amor de los pájaros tras la legumbre lúgubre que el suelo aplasta con su impunidad terrestre y polvorienta, porque la comida de los pobres es dos veces pobre.

Regurgitan deshechos de mármol bien tallado con caracolas lúcidas de aceite y caricias en el brazo abrazado de montones de barro.

Y se planta un agujero en la sien de cosquillas tatuadas que dejó madre
sobre la piel instantánea,
la piel que cubre el débil susurro del miedo,
la piel que arruga legañas
y con un soplo de arroz sostiene la llama gris del punto cruzado en el alma.

La piel que todo lo esconde.

lunes, 4 de junio de 2018

RELÁMPAGO



Estamos abrazados al aliento del relámpago,
en las comisuras de libros ahuecados con tez muerta,
tras una deidad oculta en cuerpos domesticados por la palabra.

He descubierto que vivimos en la casa roja y sus ventanas abiertas están agrietadas por el silbido de sangre nómada.

En lo que dura un pésame crecen lenguas arrancadas de sus maceteros y los gatos las persiguen en el olor a quemado que deja la lluvia.

Sobre la piel del rayo se abre paso una voz tibia que acaricia cabinas telefónicas y tinte para zapatos.

El aliento del relámpago nacido de una arcada en infusiones de liendres y el habla oscilante de los huesos que dormita el calor añil del fuego.

Porque el perro azul nos protege de una libre condena que los antepasados trazaron en las líneas de la mano.

Me convierto en túneles de hierba y masa ósea de respiración mecánica alimentada del champú que viste océanos.

Y después de barrer todos los lados del estómago, con trozos de cristal en el pelo y jardines brotando en botones,
vuelvo para enhebrar otras huellas y aprender lo que nadie enseña.