jueves, 10 de mayo de 2018

Volviendo



Antes de dejar en pausa los pétalos de lluvia y reconstruir con migajas el espejo roto en abanicos de sal
sobre la intemperie de brazos abiertos en cruz que soportan la tortura de los dientes rechinados,
antes de eso, vida,
están las hojas empujado al aire y arrastrando el pelo hacia la taquicardia trémula.

Volviendo a la quietud de niños recién despertados del fuego con sus manitas en reposo pidiendo agua.

Volviendo a la cortina de ducha convertida en alambrada que pincha nuestros cuerpos pegados sobre vientres de azulejos.

Puedo decir, volviendo a todo eso, vida,
que entre juncos de neón y parches de nicotina,
el sudor acumulado te ha hecho entrar en mí de una forma sagrada:

Y puedo sentir
la piel misteriosa de los pájaros,
aquellos que envuelven su mirada rasgada en el viento,
ese que bajo su manto nos hace uno.

I*

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