martes, 23 de enero de 2018

ÁRBOLES FUSILADOS

Todas las mañanas fusilan a los árboles de la ciudad.
Desnudos nos contemplamos.
Cadáver frente a cadáver.

Las esquinas de mi cuerpo como
polvo de incienso en los dientes de una pantera negra.

Las esquinas de mi cuerpo como el cóctel molotov en manos de un niño soldado.

Nosotras las embarazadas de la nada rompemos el cordón umbilical que nos asfixia.

Nosotras las embarazadas de la nada abortamos crucifijos y el salario mínimo.

Los muertos nos reviven de la rutina rociándonos de saliva fértil mientras las semillas siguen exterminado al avispero ávido que habita en las bocas abiertas que se besan hasta ser arena.

Todas las mañanas fusilan a los árboles de la ciudad.
Desnudos nos contemplamos.
Cadáver frente a cadáver.

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