viernes, 15 de diciembre de 2017

Barcos hundidos

Los gritos de vasos rotos en fila y
el miedo a la velocidad
hicieron de mis ojos un ataúd tapiado de mar.

Sólo espero que a los ojos que ahora te miran no les hagas lo mismo,
aunque los míos de tanto romperse aprendieron que nunca más van a llorar por los barcos hundidos.

I*

viernes, 8 de diciembre de 2017

Búnker


Hice un búnker de abrazos y cosí aire en tu camisa manchada de mañana,
el aire que acaricia los añarazos sostenidos del último silbido
el aire que todo lo convierte en un papel arrugado de aluminio.

Las Iglesias anestesiadas que dormitan en la ciudad, se derrumban
se escucha el impacto de la piedra pecaminosa, el alud de cristales coloridos
en los márgenes de nuestras piernas enrraizadas, de nuestros estómagos vidriosos.

Desvelamos a los autobuses funerarios del aliento doliente donde habita la patria
donde los árboles enjaulados cantan solemnemente a lo desconocido
mientras las cucharas se retuercen unas a otras formando una colmena metálica.

Dos ramas de olivo posadas sobre mi pecho en señal de bandera negra
y mi pecho sobre el tuyo, tu pecho, el pecho tuyo nevado en el mío
así es como el hielo foja cuerpos en el humo del vaho que sopla una boca.

Un agujero de luz empapela la ausencia donde nos encontramos
ese lugar en el que hacemos un refugio ráfaga de líneas sin manos y trazos sin piernas
allí dónde todo acaba o nada empieza en una cascada de balas hechas lluvia.

El hálito estremecedor de las paredes marcan la geometría oculta del lienzo
el gemido interno de los relojes que acunan a nuestra bomba atómica
esa que pulsa e impulsa, regurgita y agita, vuelca y ahueca el sendero traspapelado del amor mío, del amor tuyo, del amor nuestro, del amor de los nadies.


I*

viernes, 1 de diciembre de 2017

MI MADRE POÉTICA

Me despido del sur, me despido de ella.

De mi madre poética que llena los muros de su casa
que derriba los muros del alma
y regala amor hasta en quejidos.
Que se desprende para prender.

Me despido del sur, me despido de ella.
De mi madre poética que vive según respira
y enseña con libertad de sombrero y libro.

Que aspira la nostalgia  del otro reverso, ese reverso que cruje de los adentros,
ella es la piel espejo que nos retuerce por dentro.

Abrazo al sur.
Abrazo a Camino.
No me despido de ella.
Me encuentro.

Gato negro

Un manojo de jazmín en el cielo se rompe
y en mi cuerpo tatué esquelas desteñidas.

Nunca he estado tan cerca de la no verdad, del no yo, del ni siquiera tú.

Guardemos silencio por un nosotros
guardemos silencio por un ellos que dejó botes de cristal y alfalfa.


***

De corazón hiciste anarquía
y de anarquía hiciste corazón.

***

Gritaré tanto que las grietas se harán de plata
 y los ojos azulejos en forma de gato negro.

***

La desobediencia es una madre que todo lo perdona.

Suficiente

El luto solo es otra forma de egoísmo.
Quizá los muertos no han dejado nunca de leer.

***

Los edificios de enfrente
parecen extremidades rozándose.


***

Hemos creado un mundo que no es nuestro.
Qué difícil se hace encontrar la manera de vivir.
Un charco de agua y un árbol deberían de ser suficientes.

***

Hacer un nido de nada en la boca.
Dejad a los sauces llorar tranquilamente.

Dar las gracias

La poesía no son flores en el pecho,
si no los puntos que ves al cerrar los ojos.

Constelaciones internas.


***

Aprender con restos de metralla sobre el pupitre
debe forjar raíles de viento.


***

El miedo sólo es una aguja más de la que desprenderse.

***

Hoy pasé por delante del hospital donde moriste.
Entra en la ruta del autobús.
Había una puesta de sol
di las gracias.


El libro cerrado

Cuando me muera seré una base de datos en Facebook,
un número de expediente en la seguridad social,
un historial escolar, clínico, forense.

El polvo cayendo sobre el libro cerrado
acumulando silencio,
un nombre de mármol.

Y yo, quería ser un poema en manos ajenas.
En manos segundas, terceras, cuartas. Manos.

No seré más que lo que siempre he sido: Nada.

Las esquinas

Te añoro tanto que podría escribir tu nombre en todas las esquinas de mi cuerpo.
Pero aún así seguiría gritando por dentro.

***

Verde y amarillo campos de Andalucía.
Un estallido de anarquismo en las manos que trabajan la tierra.

Romper la madrugada

Quiero un cante jondo que mueva los mares
que te arrastre sobre mi lengua.

Quiero escuchar romper la madrugada,
el tabaco marchito dentro del pulmón oxidado
y toda tu luz expropiando a los bancos.

Quiero la quietud de los cuerpos
y que sea el viento quién meza nuestros vientres.

Cien caballos negros

Cien caballos negros y un tapiz en mis manos deshiladas.

La niebla convertida en ráfaga,
un color inventado por niños perdidos que descansa sobre nuestras lenguas.

Dormita en el frío aire aquel rincón sin memoria dónde las pestañas naufragan.

Gasolina

La voz a la intemperie,
el tiempo una esquirla en mi pecho,
en tus manos gasolina.

Cabezas plantadas

En horas rotas la niebla condensa arena
y el metal de las horquillas se derrite hasta cubrir mi boca.

Mi boca que es nada,
la nada que dormita en mi pecho
la nada que despierta
para desenredar cabezas plantadas alrededor de la ciudad
y cada cabello suelto yo peino con esmero
hasta que gritan basta
y todo se difumina con el semáforo en verde.

El semáforo verde para los coches que agitados se mueven
como si fuese una noria en estado plano
allí dónde los nudos no nos dejan cerrar la boca
no vaya a ser que aprendamos a masticar.

Abismos

Dormitan las libélulas
cubren mi cuerpo de achicoria.
Pastan libremente
hasta volver a dejarme desnuda.

***

Con las manos llenas de dedales
me coso por dentro
enhebro toda herida.

Acabo llena de trozos desigules
soy un mosaico de mis ancestros.

Los parches nunca tapan el fondo.

Con mi país pasa lo mismo.


***

En el retorno sólo caben dos cosas:
el corazón y el abismo.

La Brecha


Tenemos una brecha que no para de mudarse
pasando de un corazón a otro sin que le importe

Es una herida nómada.

Cuándo la veo en otra persona me reconozco,
estamos tocados por una sombra que intenta engullirnos.

Dejémosle creer que ha ganado.

Nos daremos un baño de sal hasta que se extinga.

Boca fusil

Cuándo mi país saque de las cunetas a nuestros muertos
aún tendré miedo de que algún día
nosotros ocupemos el mismo espacio
y se nos condene al mismo silencio, olvido, muerte.

La luz enmudece en boca fusil.